
¿Qué emociones sienten los perros? ¡Un experto en Perros Felices lo explica!
Todos los mamíferos — incluidos humanos y no humanos — sienten una amplia gama de emociones, algunas mucho más complejas que otras. Pero, ¿qué pasa con nuestros amigos de cuatro patas? ¿Los perros también sienten emociones?
Por supuesto, ¡la respuesta es sí! Y además, ser capaces de reconocer qué emociones están sintiendo nuestros perros nos ayudará a entender mejor su comportamiento.
¿Qué emociones sienten los perros?
Las emociones más básicas en los perros y otros mamíferos se conocen como emociones primarias o sistemas emocionales, y siguen circuitos cerebrales bastante primitivos. Estos circuitos procesan los estímulos externos para generar una representación interna de cada situación, lo que a su vez desencadena una respuesta conductual1.
Esto significa que distintas emociones pueden manifestarse a través de comportamientos similares. En otras palabras, que un perro actúe de cierta manera no implica necesariamente que siempre esté sintiendo la misma emoción. Pero si diferentes estados emocionales pueden dar lugar a una conducta parecida, ¿cómo podemos saber qué están sintiendo realmente nuestros perros?
Una de las primeras preguntas que debemos hacernos es: “¿Cómo podemos hablar de las emociones de los perros si no pueden expresarlas verbalmente?”. Curiosamente, parte de la respuesta está en entender que las emociones no son lo mismo que las "sensaciones emocionales" tal como las concebimos los humanos.
Por eso, cuando hablamos de las emociones en los perros, en realidad nos referimos a los sistemas emocional-motivacionales; es decir, a circuitos neuronales muy instintivos2.

Emociones primarias en los perros
Desde el punto de vista neurocientífico, los sistemas emocional-motivacionales, o emociones primarias, pueden clasificarse en (tabla 1)⁴:
● Sistema de deseo y búsqueda
● Sistema de frustración
● Sistema de miedo y ansiedad
● Sistema del dolor
● Sistema de pánico y duelo
● Sistema de cuidado
● Sistema de deseo sexual
● Sistema de juego social
Tabla 1: Sistemas emocionales en mamíferos (emociones primarias)

Sistema de deseo y búsqueda
La activación del sistema de deseo y búsqueda hace que los perros se sientan intensamente motivados a explorar el entorno que los rodea. Esta emoción canina les permite anticipar y localizar los recursos necesarios para su supervivencia: agua, comida, calor, frío y compañía.
Este sistema no es, en realidad, un sistema de “recompensa” o “placer”. Más bien, parece ser un sistema neuronal general que impulsa a los perros y otros animales a desplazarse hacia lugares donde puedan encontrar y consumir los recursos que necesitan para sobrevivir⁴.
Los comportamientos normales relacionados con este sistema incluyen conductas de caza, juego individual, búsqueda de interacción social y exploración del entorno. Los problemas de conducta vinculados a la caza, la búsqueda excesiva de atención por parte de los cuidadores o la destrucción provocada por el juego están mediados por la activación del sistema de deseo y búsqueda.

Sistema de frustración
El Sistema de frustración se activa cuando se intenta limitar la libertad de un animal para hacer lo que desea, o cuando no se cumplen sus expectativas, no logra obtener recursos o pierde el control sobre una situación. La frustración está relacionada con conductas agresivas en perros que no tienen control sobre lo que sucede, se sienten irritados o se ven restringidos. Esta emoción también les ayuda a defenderse, ya que provoca miedo en sus oponentes.
Ejemplos de este sistema son las reacciones agresivas cuando un perro intenta morder a otro, pero termina mordiendo al cuidador que lo sostiene del collar. De manera similar, se observa agresividad cuando un perro muestra defensa al entrar otro individuo en su territorio.
Sistema de miedo-ansiedad
El sistema de miedo-ansiedad está relacionado con la gestión de amenazas a la seguridad personal o a los recursos. Este sistema ayuda a los animales a evitar peligros, ya que están más adaptados para experimentar un miedo anticipatorio (ansiedad) que para ser atacados y sufrir daños1.
Cuando este sistema emocional se activa de forma intensa, provoca que el perro huya o evite el estímulo. Si la estimulación es más leve, el perro puede quedarse inmóvil, "congelarse" e inhibir sus comportamientos. Cuando el animal no puede usar estas estrategias de evitación o huida, puede reaccionar de forma agresiva.
Un ejemplo de problemas conductuales relacionados con el miedo-ansiedad son las fobias. Sin embargo, estas emociones caninas no son excluyentes, por lo que es común que un perro experimente miedo/ansiedad y frustración al mismo tiempo1.
Sistema de dolor
El sistema de dolor está relacionado con la protección y el mantenimiento de la integridad y el buen funcionamiento del cuerpo. La activación de este sistema es una respuesta a estímulos del entorno que representan un daño real o potencial para el organismo.
Sistema de pánico-duelo
Los sistemas motivacionales y emocionales mencionados anteriormente están relacionados con cómo los animales se protegen a sí mismos y a sus recursos de manera individual. Sin embargo, este sistema está más vinculado a la protección de la especie que al individuo, enfocándose en la supervivencia de las crías y, por tanto, en la conservación genética de la especie.
Antes de poder protegerse por sí mismos, los cachorros muestran fuertes reacciones emocionales que reflejan una necesidad desesperada de cuidado. Esta emoción se manifiesta claramente en los lloriqueos de los cachorros que están perdidos o cuando se quedan solos en lugares desconocidos.
La función principal de estas vocalizaciones de separación es alertar a la madre para que los busque, los recoja y atienda sus necesidades, reflejando una necesidad de contacto social. Este sistema también puede activarse en perros adultos cuando se separan de su figura de apego, como ocurre cuando quedan solos en casa.
Sistema de cuidado
Para que las madres estén motivadas a invertir grandes cantidades de tiempo y energía en sus crías, debe existir un vínculo fuerte entre ellas. El sistema de cuidado está dedicado a mantener ese vínculo a través del cuidado parental.
Este sistema emocional canino se activa poco antes del nacimiento de las crías, gracias a cambios hormonales bien descritos. Los efectos conductuales de este sistema se reflejan en que la madre cuida de sus cachorros tras el parto y durante un largo período, hasta que ellos pueden valerse por sí mismos.
Los comportamientos normales mediados por este sistema incluyen el cuidado de las crías, pero también acciones que profundizan los vínculos entre adultos, como descansar juntos o acicalarse mutuamente. Algunos problemas conductuales relacionados con el sistema de cuidado pueden ser la pseudogestación (embarazo psicológico), la agresividad materna o el rechazo de la camada por parte de la madre.

Sistema de Lujuria
El sistema de lujuria organiza las necesidades reproductivas, desde la atracción o selección de pareja, pasando por el cortejo y la posible formación de vínculos, hasta el apareamiento con la pareja sexual.
Los problemas conductuales relacionados con este sistema incluyen el montar de manera inapropiada, el marcaje con orina, las fugas para buscar hembras en celo y las vocalizaciones excesivas durante los períodos fértiles.
Sistema de juego social
Los mamíferos sociales necesitan desarrollar diversas habilidades para integrarse en un grupo social. El sistema de juego social es un circuito cerebral específico que proporciona a los individuos información sobre su propia capacidad social y su potencial en relación con los demás.
Es importante diferenciar el juego social del juego con objetos, ya que involucran circuitos cerebrales distintos y satisfacen necesidades diferentes. El juego social se activa mediante el sistema de juego social, mientras que el juego con objetos es activado por el sistema de búsqueda del deseo.

Así, podemos ver que existen ocho sistemas motivacionales-emocionales, o emociones primarias en los perros, pero estos no son excluyentes. Es decir, en un momento dado, varios sistemas pueden activarse simultáneamente. Por ejemplo, cuando un perro que está atado en la calle muestra agresividad hacia otro perro, puede deberse a que siente miedo del otro perro, lo que le provoca frustración porque la correa le impide escapar.
Emociones secundarias en los perros
Las emociones primarias son las emociones más básicas que se encuentran en los mamíferos, y durante mucho tiempo se creyó que eran las únicas que poseían los perros. Hoy en día, sabemos que los perros, al igual que los humanos, pueden experimentar emociones más complejas de lo que se pensaba anteriormente. Estas emociones más complejas se clasifican generalmente como "emociones secundarias".
Las emociones secundarias en los perros requieren que tengan autoconciencia y la capacidad de interpretar situaciones sociales. En este sentido, varios estudios han demostrado que los perros son autoconscientes5,6, distinguen su propio olor del de otros individuos7,8, son conscientes de su propio tamaño9 y saben cuando su cuerpo está obstaculizando la acción de recoger un objeto que está debajo de ellos10.
Por otro lado, otros estudios han demostrado que cuando un cuidador interactúa con otras personas, los perros muestran comportamientos muy similares a los que exhiben los niños celosos11. Además, se ha observado que pueden mostrar empatía; por ejemplo, los perros manifiestan signos de estrés al escuchar lloriqueos de otros perros12. También se ha comprobado que son capaces de detectar situaciones de desigualdad, reaccionando de forma negativa cuando una persona recompensa a otro perro delante de ellos y ellos no reciben nada13.
La culpa es una emoción que a menudo se atribuye a los perros, pero no hay evidencia científica que confirme que realmente la experimentan. De hecho, lo que comúnmente se llama “cara de culpable” es en realidad una expresión de estrés que el perro muestra cuando ve a su cuidador enfadado14,15.
Los perros son animales sensibles que experimentan emociones. Poder comprender y reconocer estas emociones es una herramienta muy valiosa para cuidadores, adiestradores y veterinarios para preservar el bienestar de los perros.
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Referencias:
1. Heath S. Understanding feline emotions: … and their role in problem behaviours. J Feline Med Surg. 2018; 20(5):437–44.
2. Rodan, Ilona; Heath S. Feline Behavior Health and Welfare. St. Louis: Elsevier; 2016.
3. Siegel A, Pott CB. Neural substrates of aggression and flight in the cat. Prog Neurobiol. 1988; 31(4):261–83.
4. Panksepp J. The basic emotional circuits of mammalian brains: Do animals have affective lives? Neurosci Biobehav Rev. 2011; 35(9):1791–804.
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9. Lenkei R, Faragó · T, Kovács · D, Zsilák · B, Pongrácz · P. That dog won’t fit: body size awareness in dogs. 2020 [cited 2022 Mar 18]; 23:337–50. Available from: https://doi.org/10.1007/s10071-019-01337-3
10. Lenkei R, Faragó T, Zsilák B, Pongrácz P. Dogs (Canis familiaris) recognize their own body as a physical obstacle. Sci Rep [Internet]. 2021; 11(1):1–8. Available from: https://doi.org/10.1038/s41598-021-82309-x
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